La inteligencia artificial en salud sale cara: sus planes de atención cuestan 3.2 veces más que los de los médicos

La inteligencia artificial prometía abaratar la atención médica, pero un estudio publicado en la revista NEJM sugiere que, por ahora, hace lo contrario: pide más pruebas y más derivaciones que un médico. Investigadores del Technion, Stanford, la Universidad de Tel Aviv, Kaiser y el Centro Médico Rambam pusieron a prueba 24 sistemas de inteligencia artificial con 200 historias clínicas anonimizadas de consultas ambulatorias y de emergencias, y les pidieron que propusieran un plan de atención para cada caso.
El resultado, calculado con las tarifas de Medicare de 2026, fue una diferencia de 216 dólares por visita: los planes sugeridos por los 20 sistemas de uso general promediaron 314 dólares, frente a 97 dólares del plan documentado por el médico tratante. Es decir, 3.2 veces más, con promedios por sistema que oscilaron entre 209 y 599 dólares. Los cuatro sistemas especializados en medicina tampoco escaparon al patrón: sus recomendaciones costaron entre 2.7 y 3.5 veces el nivel del médico.
El sobrecosto se dividió casi por igual: 105 dólares en pruebas diagnósticas y 111 dólares en derivaciones a especialistas. El dato más llamativo se dio en las visitas en las que el médico no había pedido pruebas diagnósticas, el 66% de los casos: en todas ellas, cada sistema de inteligencia artificial recomendó hacer pruebas de todos modos. Los sistemas también sugirieron más medicamentos nuevos, 1.14 por visita frente a 0.59 de los médicos, aunque ese costo no se sumó al total.
Los investigadores intentaron contener el gasto con instrucciones: pedirle al sistema que tuviera en cuenta el costo redujo el exceso a 2.5 veces el costo del médico, y una instrucción de ser “parsimonioso pero seguro” lo bajó a 1.4 veces. Ninguna de las dos variantes alcanzó el precio del médico, lo que sugiere, según el reporte, que la sensibilidad al costo debe diseñarse dentro de estas herramientas desde el inicio y no dejarse solo a la instrucción que se le da al modelo.
El estudio tiene límites que sus propios autores reconocen: se basa en un solo conjunto público de historias clínicas, cada sistema vio solo la presentación del paciente antes de la evaluación del médico tratante, y mide precios de recomendaciones, no resultados de salud ni cumplimiento de guías clínicas. Sus resultados son sugerencias, no planes de atención definitivos, y la decisión final debe quedar en manos del clínico.
Foto: TechRound
Fuente: TechRound


