La inteligencia artificial impulsa la inversión en Estados Unidos, pero aún no cambia el rumbo del crecimiento

Washington — La inversión empresarial impulsada por la carrera para construir centros de datos y capacidad de inteligencia artificial es hoy un sostén importante del crecimiento de Estados Unidos, que de otro modo parecería rezagado, según un análisis de Reuters publicado este lunes.
Los economistas sitúan la tasa de crecimiento tendencial de la economía estadounidense en torno al 2%, mientras la Oficina de Presupuesto del Congreso ve un «límite de velocidad» no inflacionario de alrededor del 1.8%, en un país con una sociedad que envejece, bajo crecimiento natural de la población y bajos niveles de inmigración.
El presidente Donald Trump ha sostenido que sus políticas podrían duplicar ese ritmo, pero el crecimiento trimestre a trimestre no se ve muy distinto al de años anteriores, señala el análisis.
En el comercio, los aranceles elevados no han producido el resultado esperado: la Corte Suprema anuló algunas de las tasas por inconstitucionales, aunque el secretario del Tesoro, Scott Bessent, afirmó la semana pasada que el Gobierno conserva «autoridades arancelarias muy duraderas». Mientras tanto, las importaciones han seguido subiendo, en parte por la demanda de componentes para construir centros de datos para empresas de inteligencia artificial.
La sorpresa positiva está en la inversión: las estimaciones de lo que hay en cartera para el sector de la inteligencia artificial ascienden a varios billones de dólares, ayudadas también por cambios tributarios que incentivan la inversión en proyectos de capital. Al mismo tiempo, el rechazo local a proyectos de centros de datos se ha convertido en un tema de campaña, con votantes preocupados por el impacto en sus comunidades y en sus facturas de electricidad.
Sobre la productividad, el panorama es incierto: ha habido saltos recientes en la producción por hora trabajada, pero los datos son volátiles y algunos funcionarios sostienen que es demasiado pronto para atribuirlos a la inteligencia artificial y no a cambios impulsados por la pandemia, como los pedidos por móvil.
Bessent ha argumentado que un crecimiento impulsado por la productividad puede aliviar los problemas fiscales sin recortes dolorosos, y el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, ha dicho que una mayor productividad podría moderar la inflación y permitir bajar las tasas de interés. Aun así, incluso los optimistas reconocen que el momento y la forma de las ganancias económicas están por determinarse: es demasiado pronto para declarar la revolución.
Foto: Archivo A Lo Claro
Fuente: Reuters


